Cinco errores que se pagan caro al mandar a hacer ventanas
Los vemos cinco o seis veces al mes. Ninguno tiene que ver con el precio del aluminio, y todos salen caros.
Llevamos años cortando ventanas y los errores se repiten tanto que ya los reconocemos por WhatsApp, antes de que la persona termine de escribir. Van los cinco, en orden de lo que cuestan.
1. Medir el marco viejo en vez del hueco
Es el error que más material bota. La gente mide la ventana que ya tiene, de borde a borde del aluminio, y manda esa medida. Pero la ventana nueva no va encima de la vieja: va en el hueco de la pared, que es más grande.
El resultado es una ventana que llega chica y que no se puede estirar. Se corta de nuevo y alguien paga ese aluminio.
Lo correcto es medir la pared: ancho y alto del hueco, con la ventana vieja fuera si ya la quitaste. Y medir en tres puntos, porque casi ninguna pared está a escuadra. Se usa la medida menor.
2. Pedir el vidrio más grueso por si acaso
Pasa mucho con el templado. Alguien oye que el de 10 mm es más fuerte y lo pide para una ventana de habitación, donde el de 5 mm hace el mismo trabajo.
El grosor se paga por metro cuadrado, así que en una ventana grande la diferencia se siente. Y no compra nada: esa ventana no va a recibir el golpe que justifica el espesor.
El grosor hay que subirlo donde hay riesgo real. Una mampara de ducha, una puerta que la gente empuja, un tope de mesa. Ahí sí.
3. Elegir la apertura sin mirar hacia dónde da
Una proyectante abre hacia afuera. Si esa ventana da a un pasillo por donde camina gente, la hoja abierta le queda a la altura de la cabeza.
Lo hemos visto instalado y funcionando mal: la familia terminó dejándola cerrada siempre, que es lo mismo que haber comprado una ventana fija por el precio de una proyectante.
Antes de elegir apertura, párate donde va la ventana y mira qué hay del otro lado de la pared.
4. Dejar el color para el final
El perfil natural es el que está en el taller. El blanco, el negro, el bronce y el imitación madera hay que pedirlos, y eso mueve el plazo.
Cuando alguien decide el color después de aprobar la cotización, a veces cambia el precio y casi siempre cambia la fecha. No es un problema si se sabe desde el principio.
Di el color en el primer mensaje, junto con la medida.
5. No preguntar quién instala
En este oficio es normal que el que corta no sea el que monta. Cuando algo queda mal, el que cortó dice que fue el montaje y el que montó dice que la medida venía mala. El cliente queda en el medio.
Pregúntalo antes de dar un adelanto: quién instala, y a quién llamas si la ventana no cierra bien a los dos meses.
En nuestro caso cortamos, armamos y montamos nosotros, y por eso también recogemos el desorden antes de irnos. Tampoco es generosidad. Volver a una obra ajena a arreglar algo que no cortaste es lo más caro que hay.
Lo que sí conviene preguntar
Manda la medida del hueco, di para qué habitación es, y pregunta cuánto tarda y quién monta. Con eso ya evitaste cuatro de los cinco.
Escríbenos al %s si quieres que revisemos una medida antes de que la mandes a cortar. Eso no se cobra.