Por qué tu ventana corrediza no desliza
Son cuatro piezas chiquitas las que fallan, y tres se cambian sin desmontar la ventana.
Llega el día en que hay que empujar la hoja con las dos manos, o levantarla un poco para que corra. Mucha gente lo toma como que la ventana ya dio lo que tenía que dar y se pone a cotizar una nueva.
Casi siempre sale más barato que eso.
El canal lleno de tierra
Es la causa número uno y la más fácil. En el riel de abajo se acumula polvo, arena y pelusa, y eso frena las ruedas. En zonas de mucho polvo pasa en meses.
Se limpia con una brocha seca, un destornillador para sacar lo que quedó compactado en las esquinas, y después un trapo. Sin grasa ni aceite: la grasa agarra más tierra y en dos semanas está peor que antes.
Los rodamientos gastados
Cada hoja corre sobre dos ruedas plásticas. Con los años se aplastan, se traban o se les parte el eje, y la hoja pasa a arrastrar sobre el riel en vez de rodar.
Se nota porque corre a saltos o suena. Los rodamientos se cambian: se saca la hoja, se sustituyen las dos ruedas y vuelve a deslizar. Es una reparación de un rato, no un trabajo de taller.
El riel golpeado
Si el riel de aluminio recibió un golpe, quedó una muesca y ahí la rueda se traba siempre en el mismo punto. Se reconoce fácil: la ventana corre bien hasta que llega a un sitio exacto y ahí se pone dura.
Un riel abollado a veces se endereza. Cuando está partido hay que cambiar el marco, y ahí sí conviene sentarse a evaluar si vale la pena reponer la ventana completa.
La felpa y la escuadra
La felpa es la tira peluda del borde de la hoja. Cuando se aplasta deja pasar aire y agua; cuando se hincha con la humedad roza y frena. Se cambia por metro y cuesta poco.
La escuadra es la pieza de la esquina de la hoja. Si se aflojó, la hoja pierde el ángulo recto y se atasca contra el marco. Hay que apretarla o reponerla para que la hoja vuelva a cuadrar.
Cuándo sí conviene cambiar la ventana
Cuando el marco ya no agarra tornillo, cuando el aluminio está picado por dentro, o cuando la línea es tan vieja que no se consiguen los herrajes. Esto último pasa más de lo que uno cree.
Si no es ninguno de esos tres casos, arreglarla sale por una fracción de lo que cuesta una nueva. Mándanos una foto del riel y de la esquina de la hoja al 829-448-1460 y te decimos qué le falta.